Vinos

Un gran vino debe transmitir de donde proviene, ser fiel a su origen

En Montsant, la fidelidad se percibe en vinos únicos, que hablan de cómo un clima de contrastes, la orografía accidentada, la variabilidad de suelos, las variedades de uva y la mano del hombre son fuente de matices. Éstos configuran vinos singulares, vinos con identidad, vinos que aportan diversidad y enriquecen la DO y, al mismo tiempo, la definen de manera global.

Los vinos tintos son los más comunes en la DO Montsant, dado que más del 90% de la producción de uva corresponde a variedades tintas. Entre estas, destacan la garnacha y la cariñena, las variedades históricas del territorio, las mejor adaptadas a sus condiciones y que transmiten mejor la identidad de esta DO.

La garnacha tinta tiene un perfil aromático muy sensual, de gran complejidad, y produce vinos bien estructurados. La cariñena, también llamada samsó en la zona, es aromáticamente muy intensa, y produce vinos de grado moderado y con muy buena acidez.

En cuanto a los vinos blancos se elaboran principalmente con garnacha blanca y macabeo. Se distinguen por la sedosidad, la estructura y por aromas elegantes y sutiles.

Los vinos rosados ​​han ido ganando presencia con los años. Son intensos en nariz, sedosos en boca y destacan por sus aromas afrutados.

Por otra parte, son de larga tradición en este territorio los vinos generosos. Dulces , rancios y mistelas han recuperado en los últimos tiempos su antiguo prestigio como producto gourmet.